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Sep 25

Antonio Passaporte, el fotógrafo de la Sierra de Guadarrama

Hay fotografías antiguas que sirven para recordar cómo era un lugar. Y hay otras que, durante unos segundos, consiguen meternos dentro de él.

Las imágenes de Antonio Passaporte pertenecen claramente al segundo grupo.

En sus fotografías de la Sierra de Guadarrama aparecen paisajes que todavía podemos reconocer, pero casi todo lo que ocurre dentro de ellos parece pertenecer a otro mundo: esquiadores con largas tablas de madera, pequeños grupos de excursionistas, refugios y hoteles aislados entre la nieve, caminos apenas transitados y una montaña en la que el turismo comenzaba a dar sus primeros pasos.

Detrás de muchas de esas imágenes estaba un fotógrafo portugués que acabaría convirtiéndose en uno de los grandes cronistas visuales de la España de los años veinte y treinta.

De Portugal a recorrer España con una cámara

António Pedro Carreta Passaporte nació en Évora en 1901, dentro de una familia ya relacionada con la fotografía. Su padre también había ejercido como fotógrafo y Antonio acabaría siguiendo aquel camino.

Tras pasar parte de su infancia en Angola y regresar posteriormente a Portugal, se trasladó a Madrid en la década de 1920, donde comenzó una etapa profesional que terminaría dejando un archivo fotográfico extraordinario.

Passaporte trabajó para Colecciones Loty, una firma madrileña dedicada a producir fotografías destinadas, en buena parte, a tarjetas postales.

Durante aquellos años recorrió España fotografiando ciudades, monumentos, pueblos, paisajes y escenas de la vida cotidiana.

Y entre esos paisajes estuvo, de forma muy especial, la Sierra de Guadarrama, una Sierra que empezaba a descubrir el ocio y el deporte

Las primeras décadas del siglo XX fueron un momento de enorme transformación para Guadarrama.

La montaña llevaba siglos formando parte de la vida de quienes habitaban sus pueblos, pero desde Madrid comenzaba a surgir otra manera de acercarse a ella.

Crecían el excursionismo, el montañismo y los primeros deportes de invierno. Aparecían clubes de montaña, refugios y nuevos edificios destinados a quienes comenzaban a subir a la Sierra simplemente por el placer de caminar, esquiar o pasar el día entre montañas.

Ese mundo quedó atrapado en las fotografías de Passaporte.

Su cámara pasó por lugares como el Puerto de Navacerrada, Cotos, Siete Picos, la Fuenfría y otros rincones de Guadarrama.

Y precisamente ahí está uno de los grandes atractivos de su trabajo.

Passaporte no se limitaba a fotografiar montañas, en muchas de sus imágenes hay personas, gente poniéndose los esquís, excursionistas, viajeros, grupos descansando en la nieve. Personas que simplemente estaban disfrutando de la Sierra.

Cuando esquiar en Navacerrada era toda una aventura

Mirando aquellas fotografías resulta difícil no detenerse en los detalles.

Las pistas no tienen nada que ver con las actuales. Los esquiadores utilizan material que hoy nos parecería rudimentario. Los esquís eran largos, las fijaciones sencillas y la ropa tenía poco que ver con las prendas técnicas actuales.

No hay grandes aparcamientos, ni la concentración de vehículos que durante décadas hemos asociado a los días de nieve.

Los edificios aparecen dispersos por la montaña, rodeados de grandes espacios blancos.

Navacerrada estaba empezando a convertirse en uno de los grandes lugares de encuentro del excursionismo y del esquí madrileño.

La llegada del ferrocarril eléctrico de montaña, la creación de clubes alpinos y la construcción de refugios facilitaron poco a poco el acceso a zonas que hasta entonces habían sido mucho más difíciles de alcanzar. Passaporte estuvo allí precisamente en aquel momento.

Por eso sus fotografías tienen un valor especial: muestran la transición entre una Sierra tradicional y otra que comenzaba a convertirse en un gran espacio de ocio, deporte y naturaleza para los habitantes de Madrid y sus alrededores.

Siete Picos, Fuenfría, Navacerrada…

Su relación fotográfica con Guadarrama fue bastante extensa.

Existen imágenes de Siete Picos, de sus diferentes cumbres y de las vistas que se abrían desde ellas. También fotografió la Fuenfría, los pinares, Cotos, Navacerrada y distintos paisajes de la Sierra.

Y merece la pena pensar por un momento en cómo se hacían aquellas fotografías. Muchas fueron tomadas sobre placas de vidrio, nada de sacar el móvil, hacer veinte disparos en unos segundos y elegir después el mejor.

Fotografiar exigía preparar el equipo, colocar la cámara, decidir cuidadosamente el encuadre y trabajar con un material pesado y delicado.

Cada fotografía tenía otro ritmo, quizá por eso algunas de aquellas imágenes transmiten una curiosa sensación de calma. Los edificios, los árboles, la nieve y las personas parecen formar parte de escenas que se han quedado congeladas para siempre.

Postales que terminaron convirtiéndose en documentos históricos

Lo curioso es que muchas de aquellas fotografías no se realizaron pensando en historiadores del futuro, su destino era mucho más cotidiano.

Las imágenes de Colecciones Loty se comercializaban principalmente como tarjetas postales, era una de las formas más populares de compartir un viaje.

Alguien visitaba Navacerrada, compraba una postal, escribía unas líneas en la parte trasera y se la enviaba a un familiar o a un amigo. Visto desde hoy resulta difícil no encontrar cierto paralelismo.

Aquellas postales eran una especie de red social analógica; una persona visitaba un lugar, escogía una fotografía, escribía un mensaje y lo compartía con alguien.

Solo que aquella publicación no viajaba por una red móvil, viajaba dentro de una saca de correos y podía tardar días en llegar.

Lo que probablemente nadie imaginaba entonces es que muchas de esas imágenes terminarían convirtiéndose en una de las mejores herramientas que tenemos hoy para comprender cómo era la Sierra hace aproximadamente un siglo.

Y entonces llegó la guerra

La relación de Antonio Passaporte con Guadarrama tiene además un segundo capítulo mucho más duro.

Cuando comenzó la Guerra Civil española, aquellos paisajes que había fotografiado como destino de excursiones y actividades de montaña se transformaron en escenario de guerra. La Sierra de Guadarrama se convirtió rápidamente en uno de los primeros frentes del conflicto.

Passaporte trabajó entonces como fotógrafo vinculado a las Brigadas Internacionales y volvió a fotografiar la zona, pero las imágenes eran completamente diferentes.

Donde pocos años antes había fotografiado esquiadores y excursionistas aparecían ahora soldados, posiciones militares y escenas relacionadas con el frente.

Los mismos pinares, las mismas montañas, una realidad completamente distinta.

Después de la Guerra Civil, Antonio Passaporte regresó a Portugal, donde continuó trabajando como fotógrafo durante décadas. Falleció en 1983.

Casi cien años después

Quizá lo más interesante de volver hoy a las fotografías de Antonio Passaporte sea jugar a reconocer los lugares.

Las montañas continúan ahí, el perfil de Siete Picos sigue siendo reconocible. Los pinares continúan cubriendo buena parte de las laderas. Cotos y Navacerrada siguen siendo puntos de partida para miles de excursionistas. Pero alrededor de esas formas familiares aparece una Sierra completamente diferente.

Los edificios cambian, la ropa cambia, los medios de transporte cambian, la forma de practicar el esquí cambia, incluso nuestra manera de relacionarnos con la montaña ha cambiado enormemente.

Y, sin embargo, el paisaje permanece como una especie de hilo conductor entre aquella época y la nuestra, por eso estas fotografías tienen algo especial.

No estamos viendo únicamente edificios antiguos o personas vestidas de otra época. Estamos observando los primeros años de una forma de disfrutar de la Sierra de Guadarrama que sigue muy presente hoy: salir de la ciudad, subir a la montaña, caminar, esquiar, explorar y regresar a casa con una imagen del lugar.

Solo que entonces esa imagen no se publicaba en Instagram. Se llamaba postal.

Y detrás de muchas de ellas estaba la cámara de Antonio Passaporte.

Galería de imágenes

Fotografías: António Passaporte. Archivo Loty, IPCE, Ministerio de Cultura. Última foto: Antonio Passaporte. Años 50. Archivo personal de Rodolfo Passaporte.